miércoles, 18 de octubre de 2017

Trabajo con las Polaridades: la Técnica de la Silla Vacía. Por Marta Guerri


La polaridad del ser humano

Las terapias humanistas, y en concreto la terapia Gestalt, propugnan un modelo de ser humano que construye la experiencia desde la polaridad, y se sitúa en el polo desde donde le es más cómodo y coherente percibirse y asumir la responsabilidad de quien es (qué siente, qué piensa, cómo actúa). Para ello, construye un muro de defensas para no percibir y no responsabilizarse de ciertas experiencias, y cuando este muro ya no aguanta y hace aguas, excluye las incongruencias entre lo percibido, sentido, explicado y actuado.
En general, al trabajar con estas incongruencias nos encontramos que el conflicto suele estar asociado a las normas y los valores, por un lado, ya las reacciones emocionales y necesidades o deseos, de la otra. El peso de los "debería" hace que la persona, porque no es como cree que debería ser, autoevalúe negativamente.
El trabajo del psicólogo en las polaridades

La técnica de la polaridad consiste en que el terapeuta detecte una afirmación verbal del sujeto en la que dos aspectos de la misma se hallen en oposición - normalmente va acompañada de algún indicador verbal o paralingüístico que la persona expresa y a la vez experimenta con una sensación de conflicto o coerción entre las partes- o bien, una posición en la que la persona está rígidamente aferrada a un polo del continuum y no es capaz de moverse ligeramente hacia el otro polo. En estos casos, se trata de posicionarla en el polo en que le cuesta situarse y centrarla en las sensaciones, las emociones y los pensamientos que le provoca estar ahí.
El trabajo con las polaridades tiene como objetivo darse cuenta de las incongruencias entre los diferentes niveles del ciclo de la experiencia y, por tanto, darse cuenta del conflicto. Se trata de ayudar a encontrar un punto en el continuo de las polarizaciones que haga más fácil moverse adaptativamente en la situación conflictiva, e integrar estos dos polos del continuum como propios (el asumido ya como propio y el negado).
La Técnica de la Silla Vacía

Una variante de esta técnica es la de la silla vacía (Greenberg, Rice y Elliot, 1996). Se utiliza cuando una persona tiene un asunto o conflicto inconcluso con alguien. El objetivo es que pueda empatizar con el punto de vista del otro y esto ayude a ampliar sus posibilidades de posicionarse ante el conflicto. En este caso, quien está en la otra silla es la persona con quien tiene el conflicto y, al desplazarse de una silla a otra, el cliente debe ponerse en los dos personajes que conversan sobre los conflictos que los ocupa.
La técnica que más se utiliza para el cambio de polo es la de dos sillas (Greenberg, Rice y Elliot, 1996). Esta técnica, también llamada autopsicodrama imaginario, es aquella en la que el cliente incorpora dramáticamente todas las partes propias (o voces internas) que generan el problema, alternativamente y con desplazamiento espacial.
Ejemplo

Julia hace muchos años que está enfadada con su madre. Siempre ha sentido un agravio comparativo respecto a sus hermanos. A pesar de que se ha esforzado por ser amable y diligente con su madre, ella sólo reconocía las pocas o muchas cosas que hacían los hermanos, y de Julia decía que era su obligación o incluso se olvidaba que era ella precisamente quien hacía las cosas. Ahora su madre tiene cáncer y está en un proceso terminal. Julia se siente ambivalente. Le parece que no quiere a su madre, siendo rabia contra ella, se siente culpable.
La terapeuta propone el ejercicio de la silla vacía. Para ello, en el centro de la sala pone dos sillas. Señala a Julia cuál es su y le dice que la de enfrente es la de su madre. Le indica que se trata de establecer un diálogo entre las dos posiciones, que cuando esté en una silla será la Julia y que cuando esté en la otra, será su madre.
Ejercicio

Julia: "Mama, estoy muy dolida contigo porque creo que nunca me has amado igual que a mis hermanos. Siempre me has considerado una egoísta, con malas intenciones. Me has hecho polvo todo lo que has podido. Así me ha ido la vida. Tanto miedo he tenido que ser egoísta, que todas mis parejas y mis amigas se han aprovechado de mí y yo, sintiéndome culpable. Me siento idiota...".
(Cambio de silla)
Madre (Julia en la silla de la madre): "Lo siento. Yo siempre te he visto tan fuerte, tan capaz... Te tenía miedo. Tenía miedo de controlarte. Por eso te ataba corto..." .
(Cambio de silla)
Julia: "Y tan corto que me atabas... no sé ni quién soy.
(Cambio de silla)
Madre (Julia en la silla de la madre): "Soy tan soberbia que no te he podido decir nunca que te admiro... La verdad es que eres, de mis hijos, que más se parece a mí".
[...]
El  terapeuta permitiría el diálogo mientras no entre en un círculo recursivo. El diálogo por sí mismo puede generar la resolución del conflicto pero, en caso de que no fuera así, se utilizaría la información privilegiada que surge de esta técnica para resolverlo con otros métodos.
Qué se consigue con la técnica de la silla vacía

Con este tipo de trabajo el individuo puede reconocer en los conflictos interpersonales sus proyecciones con más facilidad y también acercarse intensamente los núcleos que generan tensión. En los conflictos intrapsíquicos, la incorporación alternativa de las partes le permite vivir con toda riqueza cada una de éstas, lo que provoca un cambio de tipo perceptivo respecto a uno mismo y en la relación con los demás.
El trabajo con las polaridades permite integrar partes de nosotros mismos en conflicto y resolver nuestras incongruencias internas y temas sin resolver con los demás.


Blog de Psicoactiva


Te Enseñamos A Como Conectarte A La Parte Más Profunda De Ti Mismo A Diario.Por Despierta


Llevamos día tras día una vida demasiado ocupada en muchas cosas y a la vez en nada, tanto que a veces nos puede resultar muy difícil conectarnos con las partes más profundas de nosotros mismos y menos aún a diario.
Sin embargo, esto es un acto muy importante para nosotros mismos. No sólo se trata de tomarse tiempo para meditar, sino también para vernos qué sentimos y qué queremos hacer en diferentes momentos de nuestras vidas, y en última instancia, obtener una guía, a un nivel más consciente de nuestros yoes superiores.
En primer lugar, ¿quién es nuestro ser superior? En mi definición, nuestro ser superior es nuestra alma. Es el aspecto de nosotros que está observando toda esta experiencia a la que llamamos vida. Es el aspecto de nosotros mismos el que está aquí para experimentar la vida humana a través de este vehículo que llamamos cuerpo y a través del juego que llamamos vida.
A través de una serie de experiencias ("buenas y malas"), o como queramos etiquetarlas, obtenemos una comprensión más profunda a nivel de nuestra alma de todo lo que podemos crear. En pocas palabras, esto puede ocurrir cuando tienes una corazonada,cuando obtienes un amor fuerte o una pasión hacia algo, todo esto es cuando tu ser superior está conectando con tu mente consciente.
Ser consciente de los pensamientos
Este es un método potencial para llegar a ser consciente de la conexión que tenemos con nuestro ser superior. Podemos usar este método para recibir orientación sobre las decisiones que podríamos estar buscando tomar o los sentimientos que podríamos tener acerca de ciertas experiencias, o simplemente para ayudarnos a estar más alineados con el propósito de nuestra alma en cualquier momento dado.
Primero tenemos que recordar estar conscientes de las etiquetas y definiciones que ponemos sobre las cosas y sobre nosotros mismos, ya que este es el primer paso para llegar a ser más conscientes de la mente y del ego.
¿Por qué menciono esto? Principalmente porque estos estados de conciencia, mente y ego, son en lo que más a menudo estamos involucrados cuando estamos "fuera de contacto" durante el día.
Al darnos cuenta de esto, creamos un punto de referencia de cómo se siente la mente en comparación con cómo se siente la mente sin mente. Esto nos ayuda a tener más claro la conexión con nuestro ser superior versus sólo escuchar pensamientos mentales.
A medida que estén más presentes y presten atención a la forma en que la mente piensa y crea pensamientos, comenzarán a discernir no sólo los patrones en los que opera, sino también con el sentimiento o frecuencia que emiten cuando esos pensamientos corren desenfrenadamente. Cuanto más prestas atención, más claros se vuelven.
Date tiempo para aprender a manejar esto. Es posible que tengas que practicar este método varias veces para conectarte regularmente. Los pasos son sencillos y los explicaré en detalle a continuación.
1.      Siéntate y respira para relajarte.

2.    Coloca la mano o los dedos sobre el chakra del corazón.

3.    Haz tu pregunta y siente a través de la conexión física de tu mano sobre tu corazón.

Comienza por relajarte y tomar algunas respiraciones profundas para comenzar a limpiar su mente lo mejor posible. Enfocarte en la respiración funciona muy bien cuando se trata de ralentizar la mente. No te preocupes si los pensamientos entran en juego; sólo permíteles pasar sin seguirlos o adherirse a ellos.
Alternativamente, puedes mirar fijamente a una llama de vela si prefieres una meditación visual. En este método, haz lo mismo, dejando que cualquier pensamiento que pueda entrar en la mente flote mientras sigues respirando. Después de unos dos o cinco minutos de respirar y calmar la mente, deberías empezar a sentirte un poco más relajado y en el ahora.
Luego, ponga los dos primeros dedos o la mano en el área del esternón (chakra cardíaco) y gire su atención a la sensación. Al poner nuestras manos en juego y colocarlas en un área particular de nuestro cuerpo, tendemos a tener más facilidad para enfocarnos a través de la conexión física en el área donde está nuestra mano.
Puesto que nuestro ser superior se siente a través de nuestros corazones, he encontrado que enfocarnos en el chakra del corazón ayuda a discernir nuestra intuición de nuestra mente más claramente.
A continuación, puedes comenzar a hacer algunas preguntas y sentir sus respuestas. Trata de no preocuparse demasiado por lo que debes sentir o si debes oír algo o ver algo.
Lo más importante aquí es que estamos aprendiendo y desarrollando nuestras habilidades innatas de intuición y descubriendo lo que funciona mejor para nosotros. Este es un proceso, y puede tomar un par de semanas de práctica antes de que realmente empieces a entrar en él. Ten paciencia lo vas a conseguir.
Este método es una técnica simple que, cuando se practica regularmente, es bastante poderosa. De hecho, he encontrado que las prácticas más poderosas son bastante simples.
Es mejor hacer este ejercicio sin esperar resultados. Tener expectativas puede nublar la experiencia y hacernos esperar o buscar algo demasiado intenso. Como resultado, podemos perdernos.
A medida que se practica más y más, la conexión se construye, al igual que lo hace un músculo, y con una respiración simple que entra y sale normalmente te conectará muy rápidamente. Diviértete practicando y no te frustres demasiado. Ten paz y paciencia.

También puedes utilizar este método para disfrutar simplemente de un rato tranquilo o incluso entrar en un espacio creativo sin necesidad de preguntas y respuestas. Siéntete libre de compartir lo que piensas y tus resultados en los comentarios.

Despierta, Vivimos en una Mentira


Las 3 diferencias entre ansiedad y angustia que debes conocer.


La ansiedad y la angustia son dos conceptos psicológicos que se han popularizado y que muchas personas utilizan indistintamente, como sinónimos. Sin embargo, existen sutiles diferencias entre ansiedad y angustia que pueden ayudarnos a gestionar mejor nuestros estados emocionales y buscar soluciones más eficaces.

¿Por qué se confunden los términos ansiedad y angustia?

Sigmund Freud fue el primero en introducir el concepto de angustia en la Psicología. En aquel momento usó el término alemán “angst” para indicar un estado de ánimo con afecto negativo que no tiene un objeto específico pero genera una activación fisiológica.

El término “angst” fue traducido al inglés como “anxiety”, aunque también existe la palabra “anguish”, si bien se utiliza mucho menos. Sin embargo, en español adquirió un doble significado: ansiedad y angustia. Esa es la razón por la que en el lenguaje popular se utilizan indistintamente, para describir un estado de inquietud, intranquilidad y desasosiego ante una sensación de peligro difusa que genera un miedo exagerado y desadaptativo en la vida cotidiana.

El miedo: La emoción adaptativa que se encuentra en la base de la ansiedad y la angustia

El miedo es un recurso adaptativo que nos protege ante un peligro potencial. Es una herramienta natural que nos alerta de que podemos estar en riesgo y necesitamos protegernos. De hecho, este mecanismo se activa automáticamente ante lo que se conoce como “situaciones E” (escape, estrés o emergencia). 

Básicamente, lo que ocurre es que el cerebro emocional reconoce señales que indican que podemos estar en peligro y desata una respuesta casi instantánea que nos empuja a reaccionar. En ese momento se liberan neurotransmisores como la adrenalina, dopamina y norepinefrina, que nos permiten actuar de manera más eficaz ante la situación peligrosa. 

Estos neurotransmisores son los responsables de que los músculos se tensen preparándose para la reacción, el ritmo cardíaco se acelere y la respiración sea más entrecortada, entre otros muchos cambios que ocurren a nivel fisiológico. 

Más adelante, las señales que el cerebro emocional reconoció como peligrosas pasan al cerebro racional, donde se analiza si realmente representan un riesgo o si se trata de una falsa alarma y podemos relajarnos.

Como se puede apreciar, el miedo es una respuesta adaptativa que resulta muy ventajosa y tiene un importantísimo valor funcional. El problema ocurre cuando esa respuesta se desata ante situaciones que no representan un auténtico peligro o cuando se produce un secuestro emocional, de manera que el cerebro racional no puede “desconectar” la respuesta de miedo.

En esos casos el miedo suele generar angustia y ansiedad. 

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta de anticipación a un peligro futuro imprevisible. Se experimenta como una sensación vaga y desagradable que refleja cierta aprensión y un miedo de carácter difuso.

De hecho, el miedo es una reacción ante un peligro más concreto mientras que la ansiedad es una respuesta ante la anticipación del peligro. Esa es la razón por la que normalmente conocemos la causa del miedo pero nos resulta difícil especificar la causa de la ansiedad.

La ansiedad se manifiesta como un estado de expectación negativa ante algo que puede ocurrir. A menudo la persona tiene la sensación de que algo malo está a punto de pasar, pero no puede explicar exactamente de qué se trata.

Puede estar causada por varias situaciones, como por ejemplo: cuando tenemos demasiada información que no somos capaces de procesar, cuando experimentamos incertidumbre porque no tenemos suficiente información, cuando nos sentimos impotentes ante algo o cuando tenemos dificultades para aceptar determinadas situaciones como la muerte de un ser querido.

Ese estado de expectación y miedo constante puede dar lugar a diferentes trastornos de ansiedad, desde la ansiedad generalizada hasta los distintos tipos de fobias.

¿Qué es la angustia?

La angustia se caracteriza por una sensación intensa de incomodidad emocional, que normalmente es el resultado de un estado de inquietud extrema, una profunda sensación de indefensión e impotencia frente a un peligro que parece inminente pero que también tiene un carácter vago y difuso. 

Generalmente es un sentimiento relacionado con situaciones de desesperación, donde la persona percibe que ha perdido la capacidad para actuar libremente y no tiene el control de lo que está sucediendo.

La angustia se suele vivir como una sensación física de constricción y opresión; es decir, la persona la vivencia como un sufrimiento físico generalizado.

Al predominar síntomas fisiológicos, como la sudoración, respiración entrecortada, aceleración del ritmo cardíaco, tensión muscular e incluso temblores, la reacción del organismo suele ser de paralización y sobrecogimiento, mientras se atenúa la nitidez con la que la persona percibe lo que está ocurriendo. 

De hecho, en algunos casos la angustia se puede entender como un instinto básico de protección que hace que la persona se bloquee para ponerse a salvo del peligro.

La angustia puede ser adaptativa o no, en dependencia de su intensidad y la respuesta de la persona. La angustia normal no representa un problema pero la angustia patológica es una reacción desproporcionada ante la situación que se está viviendo, siendo más primaria e intensa. En el pasado ese tipo de angustia se calificaba como "estereotipada y anacrónica" ya que revive continuamente el pasado, o "fantasmagórica" ya que imagina un peligro probablemente inexistente.

Cuando la angustia adquiere un carácter patológico genera trastornos como las crisis de ansiedad, también conocidos como ataques de pánico o crisis de angustia. Se trata de episodios de corta duración en los que la persona experimenta un miedo intenso y se bloquea. Por eso en el ámbito de la Psicología Clínica, la angustia se comprende como un subtipo de los trastornos de ansiedad o como un síntoma de estos.

¿Cuáles son las diferencias entre ansiedad y angustia?

1. La angustia normalmente tiene un efecto eminentemente paralizante mientras que la ansiedad activa reacciones motoras de sobresalto que impulsan a la persona a buscar soluciones para enfrentar la amenaza. La persona angustiada suele bloquearse y no puede hacer más de una tarea a la vez, mientras que la persona ansiosa siente una activación interior que la lleva a involucrarse en varias tareas, para canalizar esa energía.

2. En la angustia existe un predominio de los síntomas físicos, que se viven de manera particularmente intensa, mientras que en la ansiedad predominan los síntomas psicológicos, como la preocupación por el futuro y la sensación de aprensión.

3. La angustia suele hacer que la persona perciba con menos nitidez lo que está ocurriendo, en un intento por protegerse de una situación con la que no es capaz de lidiar mientras que la ansiedad normalmente aguza los sentidos y los fenómenos se perciben con mayor claridad. 
  
Fuentes:
APA (2014) Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Madrid: Editorial Médica Panamericana.
Sierra, J. C.; Ortega, V. & Zubeidat, I. (2003) Ansiedad, angustia y estrés: tres conceptos a diferenciar. Revista malestar e subjetividade; 3(1).
Ayuso, J. L. (1988) Trastornos de angustia. Barcelona: Ediciones Martínez Roca.
Kielholz, P. (1987) Angustia: Aspectos psíquicos y somáticos. Madrid: Ediciones Morata.


5 signos que indican que te sientes culpable, aunque no lo reconozcas


William Shakespeare, a quien algunos han calificado como “el psicoterapeuta más brillante que nunca trató a un paciente”, describió la sensación de culpa en Macbeth como “la fiebre convulsa de la vida”. 

De hecho, quienquiera que se haya sentido culpable sabe por experiencia propia que la culpa es un dardo que duele continuamente. Aunque por momentos parece que ha desaparecido, el dolor regresa con mayor intensidad cuando menos se espera.

Sin duda, es una situación difícil de sobrellevar, pero es aún peor sentirse culpable sin reconocer conscientemente esa sensación y vivir arrastrando esas interrupciones crónicas que pueden aparecer de mil maneras provocando desazón y sufrimiento. En esos casos la angustia es doble porque nos sentimos mal sin siquiera saber por qué.

El problema es que, en algunos casos, cuando comenzamos a sentirnos culpables nuestros mecanismos de defensa se activan para negar o reprimir esa sensación que, de cierta forma, habla mal de nosotros y provoca una disonancia cognitiva. Oscar Wilde lo resumió con gran maestría en una frase: "El hombre puede soportar las desgracias accidentales que llegan desde fuera, pero sufrir por su propia culpa, esa es la pesadilla de la vida".

Sin embargo, debe quedar claro que esconder un contenido psicológico no significa eliminarlo. Esa sensación de culpa, que se mantiene atrapada en el subconsciente, sale a la luz en pequeños detalles cotidianos. De hecho, para Freud muchos de los actos erróneos eran señales de una culpa reprimida que se liberaba a través de palabras o actos aparentemente equívocos e inocuos.

Las señales que indican que estás reprimiendo la culpa


1. Pierdes la paciencia a menudo

Para reprimir la sensación de culpa se necesita una gran energía psíquica. Dado que esa energía no es inagotable, lo que ocurre es que la desvíamos de otros procesos psicológicos, como el autocontrol. Por eso, uno de los signos que indican que estamos reprimiendo la culpa es perder la calma a menudo y reaccionar de manera exagerada ante los estímulos dejándose llevar por los primeros impulsos sin meditar las consecuencias de nuestros actos y palabras. 

2. Haces bromas inadecuadas

El sentido del humor es una capacidad compleja, particularmente susceptible cuando nos sentimos culpables. Platón, por ejemplo, creía que el humor es una manifestación de superioridad que experimentamos sobre quienes consideramos menos afortunados que nosotros. Cuando nos sentimos culpables, a menudo atacamos a los demás con el humor ya que lo utilizamos como un arma para desplazar nuestros sentimientos, intentando que la otra persona se sienta culpable. Por eso, en muchos casos la tendencia a culpabilizar a los demás esconde una culpa interior no reconocida.

3. No aceptas ninguna crítica

Cuando nos enfadamos con las críticas, incluso aquellas que pretenden ser constructivas, generalmente es porque sentimos que están atacando nuestro ego. Dado que ese ego ya está sensible y adolorido por la culpabilidad, se vuelve hipersensible a las críticas. Por eso, ponerse a la defensiva ante las críticas y reaccionar de manera exagerada ante todo lo que nos digan suele ser indicador de que existe un problema que debemos resolver o algo que no deseamos aceptar.

4. Desarrollas una actitud paranoica

Shakespeare también decía sobre la culpabilidad: “La sospecha siempre persigue a la mente culpable; el ladrón teme que cada arbusto sea un policía”. Al sentirnos culpables, somos más propensos a temer que otras personas puedan hacernos daño, por lo que terminamos desarrollando una actitud paranoica. Es un mecanismo de defensa según el cual, pensamos que los demás no son dignos de confianza, cuando en realidad se trata de una sensación proyectada de cómo nos sentimos hacia nosotros mismos.

5. Te disculpas por todo

En algunos casos, sentirse culpables se expresa a través de comportamientos autoincriminatorios. Esto nos lleva a pedir disculpas por todo, incluso por cosas que no son nuestra responsabilidad. El problema es que aunque “eliminamos” de la consciencia el evento que generó la sensación de culpa, esta se mantiene latente y, al sentirnos culpables, intentamos expiar esa sensación a través de otros sucesos. Es como si nos castigáramos inconscientemente por algo que hicimos, asumiendo la responsabilidad por cosas que no hicimos.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Una Investigación Real Muestra Cómo Nuestras Experiencias En La Infancia Pueden Cambiar Nuestro ADN. Por Despierta


Muchos de nosotros después de muchos años entendemos que nuestras experiencias de la infancia a menudo han definido nuestros años adultos.
Cualquier trauma, abuso o descuido que experimentamos cuando somos niños y niñas, lo llevamos a la adultez y con esta conciencia emergente ahora, muchas personas están tomando las medidas necesarias para superar y liberar el equipaje de la infancia para que puedan entrar en el potencial de lo que siempre estaban destinados a ser.
Incluso si tu niñez fue relativamente placentera y sin incidentes, la manera en que fuiste criado todavía sigue impactando en la persona en la que te has convertido, y aunque la mayoría de los padres se dan cuenta de esto, es posible que no entiendan el alcance completo que tiene el impacto.
Afortunadamente, esta información se vuelve cada vez más accesible y a medida que la gente va desentrañando sus propios caminos, y dejando ir lo que ya no les sirve.
La gente comienza a reconocer que si se les da el ambiente adecuado para florecer, los niños son capaces de convertirse en todo lo que desean.
Esta es una conciencia muy poderosa para tener en cuenta, ya que son los niños quienes serán los líderes de la nueva Tierra.
Una Investigación Demuestra Que Las Experiencias De La Infancia Pueden Cambiar Nuestro ADN Permanentemente
Esta nueva investigación demuestra lo mucho que nuestras experiencias como niños afectan nuestra vida adulta.
Nuestro ADN es el material genético que determina mucho de lo que somos, incluyendo nuestras características físicas y partes de nuestra personalidad.
También puede determinar nuestra salud, ya que algunas enfermedades tienen un aspecto hereditario muy fuerte, como el Alzheimer, la enfermedad de Huntington, algunos cánceres y la diabetes.
Sin embargo, los científicos están descubriendo ahora que el ADN no siempre es tan rígido como alguna vez pensamos, y tenemos la capacidad de cambiar nuestro ADN.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Northwestern, dirigido por el profesor de antropología Thom McDade, ha podido demostrar que el ADN puede ser modificado por su entorno durante la infancia.
Los autores de este estudio también concluyen en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences que estas modificaciones pueden afectar cómo o cuándo se desarrollan ciertas enfermedades durante la edad adulta.
Al seguir a más de 500 niños de Filipinas, los investigadores determinaron que ciertas situaciones infantiles pueden crear modificaciones en los genes asociados con la inflamación, lo que afecta directamente la probabilidad de desarrollar ciertas enfermedades.
Estos factores incluyeron el estado socioeconómico, un período de tiempo prolongado sin los padres, cuánto tiempo o si el niño fue amamantado, el nacimiento durante la estación seca y la exposición a los microbios en la infancia.
Entonces, ¿Qué Significa Esto?

Esencialmente, el ADN es un texto largo que utiliza un alfabeto de cuatro letras, que nuestras células utilizan como manual de instrucciones para producir proteínas.
La secuencia del ADN, o el orden de las letras, define los genes que tiene una persona, que permanecen iguales en todo su cuerpo.
Sólo algunos genes, o frases en el alfabeto del ADN, son necesarios para que cada uno de los tipos de células funcione.
Podríamos tener genes en nuestros cuerpos que podrían llevar a algunos resultados adversos para la salud, pero si esos genes guardan silencio, si se desactivan debido a procesos epigenéticos, eso puede ser bueno", señaló Thomas McDade, autor principal del estudio PNAS.
Y ahora te preguntarás ¿qué es la epigenética?
Biológicamente

1.      Es el estudio de los cambios en los organismos causados por la modificación de la expresión génica en lugar de la alteración del propio código genético.
"La epigenética ha transformado nuestra forma de pensar sobre los genomas"
Cómo afecta nuestro medio ambiente a nuestra salud
La inflamación es la reacción del cuerpo a las infecciones y heridas, y juega un papel crucial en la salud humana.
Muchos de nosotros estamos sufriendo de inflamación y ni siquiera nos damos cuenta.
La inflamación es un factor clave en muchas enfermedades mortales relacionadas con la vejez, incluyendo diabetes, enfermedades cardiovasculares y demencia.
Los investigadores se enfocaron en la inflamación por dos razones. En primer lugar, unas investigaciones anteriores han demostrado que cuando los niños están expuestos a ciertos ambientes, esto puede llevar a una regulación inadecuada de la inflamación durante la edad adulta.
Para estas investigaciones tenían acceso a un amplio conjunto de datos recopilados de muchos bebés nacidos en Filipinas que podían utilizarse para averiguar los datos relativos a la metilación y la inflamación.
Estos datos se referían a más de 3.000 mujeres embarazadas de Filipinas en 1983.
Venían de diferentes ámbitos de la vida, algunos tenían acceso a agua potable, un techo sobre su cabeza y otros no.
Algunos vivían en zonas urbanas, otros en zonas rurales. Algunos tenían contacto regular con animales y otros no.
Los investigadores examinaron más de 500 registros de estas mujeres para averiguar si el ambiente de su hijo mientras crecía realmente condujo a modificaciones epigenéticas de su ADN y luego dio lugar a un cambio en las proteínas inflamatorias de su sangre en la adultez.
Una vez que nacieron los hijos de las mujeres, los investigadores mantuvieron un registro de ellos y de los ambientes a los que estuvieron expuestos durante toda su vida.
A la edad de 21 años, se tomaron muestras de sangre que se utilizaron para medir la metilación del ADN en todos sus genes, así como las proteínas relacionadas con la inflamación que ya se han asociado con enfermedades cardiovasculares, y algunas otras enfermedades relacionadas con la edad.
Los autores pudieron determinar que el entorno de los niños afectó directamente el nivel de proteínas relacionadas con la inflamación en su sangre durante la edad adulta.
Resultados

Los entornos nutricionales, microbianos, fisiológicos y sociales a los que están expuestos los niños mientras crecen juegan un papel muy importante en la fisiología y la salud de los niños más adelante en su vida, según McDade.
También destaca la importancia de la lactancia prolongada, la exposición a los microbios y la abundancia de activos familiares que han permitido una mejor regulación de las proteínas inflamatorias.
Factores como la ausencia prolongada de un progenitor, la insuficiente exposición a los microbios y la falta de activos familiares fueron factores predictivos de una mayor desregulación de las proteínas inflamatorias.
Estos son factores importantes a tener en cuenta a la hora de criar a tus hijos, ya que su entorno al crecer impactará directamente en su salud y en su potencial como adultos...
Pero, una vez más, somos capaces de cambiar nuestro ADN, y la ciencia está empezando a entender que también somos capaces de cualquier cosa que nos propongamos.
Mucho Amor

Las nuevas investigaciones revelan en qué medida el ambiente en el que nos criamos cuando somos niños pueden afectarnos más adelante en la vida.
Dependiendo de este entorno, nuestro ADN tiene la capacidad de cambiar.
Un nuevo estudio muestra hasta qué punto el ambiente en el que nos criamos puede afectarnos más tarde en la vida adulta.
Nuestro ADN tiene la capacidad de cambiar bajo diversas circunstancias.
Esto demuestra lo importante que es un buen ambiente mientras se está criando a los niños.
Fuentes:
·         Epigenética
Revista Genética

http://despiertavivimosenunamentira.com